Rubens Sambueza: el ídolo que nunca fue

31 Jul, 2019
rubens sambueza leon
Sebastian Laureano | @pelonchischis

Mi nombre es Rubens Sambueza. Soy argentino, del Neuquén, y soy un 10, por talento y posición. Fui el mejor jugador de la Liga de Campeones de CONCACAF y después el mejor jugador de México. Fui ídolo en América, y después en Toluca. Pero algo se torció con los Diablos, surgieron fricciones, y que va, sabía que tenía que salir, y entonces me llamó Ambriz.

Tenía ofertas, uno se ha ganado su respeto, pero hay que ser leal, porque tenemos principios también. Me llamó Nacho, me llamó Jesús. Les di mi palabra, y la palabra vale mucho para un gaucho, así que mi siguiente reto era León. Un bonito reto, ser referente otra vez, y conocía a su gente, la sufrí varias veces, pero así es esto del fútbol.


Foto Club León

Recuerdo mi presentación, bautizaron a un cachorro de león con mi nombre, “Sambu” le pusieron, nunca me había pasado algo así. Me gustó el detalle, la idea, así que prometí visitarlo y conocerlo, total, ya habria tiempo de sobra, porque firmé por dos años.

Así llegué a León, un poco tarde, porque tenía vacaciones largas. En verano no había podido descansar, porque llevé al Toluca hasta la final, y por eso ahora aproveché el descanso. Y no me costó mucho. Fui titular en los primeros tres partidos de liga, y jugué bien. Metí un gol en la Copa, un lindo gol, de tiro libre, contra Cruz Azul, y ya me comenzaba a sentir bien como esmeralda.

La gente ya comenzaba a aplaudirme, comenzaban a gritar mi nombre. Y contra Tijuana terminé de ganármelos. No fue actuado, es que es mi personalidad, ¿viste? ¿Cómo me iba a quedar parado cuando vi que el arquero de Xolos se enganchó con la hinchada? Eso no se hace, boludo, es un chico joven y todo, pero tienes que saber que eso no se hace, y si no lo sabía, pues yo se lo iba a enseñar.

Justo ahí ya sentí un piquete en la planta del pie. Pensé que no era nada, pero en el vestidor me comenzó a punzar. Un día después supe que era fractura, algo simple, cuatro o cinco semanas, como no.

Al final fueron más de dos meses, eternos. Y más porque el equipo comenzó a volar. Y no me malentiendas, que uno siempre le desea que le vaya bien a los compañeros, pero che, que sí me picaba el orgullo, justo cuando me lesioné comienzan a ganarlo todo, y como lo hacían. Yo quería jugar, quería celebrar con ellos lo más rápido posible, pero que no se podía acelerar mi recuperación, y es que a mis 35 tampoco es que sea un pibe.

Volví en la jornada 12, con Morelia. Jugué la recta final de la racha, 12 victorias seguidas, nunca me había pasado en ningún lado, fue lindo, pero todos sabíamos que queríamos el campeonato, si no iba a ser pura charada. Nos sentíamos bien, yo sentí que volví a mi punto en los cuartos con Tijuana, con el golesito que marqué, bonito también, de afuera del área, pero después todo se nos cayó.

Y no fue mi culpa, cholo, pero que se nos rompió el cinco y me tuve que fletar. Y no desconozco la posición, pero que sé que tampoco es mi fuerte. Jugué tres tiempos contra el América, y nos bastó para pasar. Después el chico Iván volvió para la final, pero no era lo mismo, estaba infiltrado y ya no fue lo mismo.

Y todavía que viene el “Tuca” y se nos encierra, pues fue la guinda. Y mira que intentamos, che, queríamos todos, pero así no se puede, todos metidos en su arco, fue el acabose.

Yo quería revancha, todos queríamos, pero encima me traen a Sosa y ya no pude más. Fuimos leales todos, desde el principio. Hablamos Jesús y Nacho y yo, porque me gusta jugar, viejo, me enciende la cancha, la sangre la siento cuando escucho la grada, y en el banco simplemente no es lo mismo.

Sabía del reglamento, y acordamos que no me iban a convocar, a ver si había una chance. Salió Pachuca y prefiero intentar allá. Quiero minutos, nada más, otra vez dicen que soy grillero, que rompí el vestidor, pero son boludeces. Quería minutos, nada más, y allá creo que los encontraré.

Me voy tranquilo, sin rencores. La gente me quiso, no se olvidan de los lindos momentos que vivimos juntos. Pero siendo sincero, sí me queda un poco de bronca, de esa de saber que acá pude ser ídolo antes de retirarme... pero la verdad es que nunca fue.

* Este es un texto de ficción, ideado en la redacción de Fieramanía

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