Primero leoneses que mexicanos

15 Sep, 2020
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Club León

El cinco de julio del 2012 no fue un día cualquiera. El Club León recibió en el Nou Camp a la selección mexicana Sub-23 que se despedía del país antes de viajar a Inglaterra a los Juegos Olímpicos de Londres 2012.

A pesar de que era un equipo con límite de edad, ya presumía de mucha calidad, y de jugadores que posteriormente serían estrellas del fútbol europeo, como Raúl Jiménez, Héctor Herrera o Giovani dos Santos.

Había expectación para ver a ese equipo en el Nou Camp, pero había un sentimiento aún más grande: el deseo de ganarles.

La afición del León, que apenas unos meses antes había conseguido el ascenso y que tenía a flor de piel el amor por su equipo, quería ver derrotado a su rival, y así lo demostró durante el encuentro. La selección, lejos de verse apoyada por los fanáticos leoneses, sintió el agobio y el peso de la hinchada esmeralda, que alienta al Club León y nada más, y que para el combinado nacional no tenía más que insultos o abucheos.

Pero más allá de una falta de respeto contra la selección, lo que ocurrió aquella noche es más bien una expresión de identidad y de arraigo, que si bien no es exclusiva de León, sí representa claramente el apego que tienen los leoneses para con su equipo de fútbol.

Al menos esto es lo que opina Carlos María Flores Rivera, director general del Instituto Cultural de León (ICL), y quien explica en entrevista exclusiva para Fieramanía como fue que aquella noche los leoneses abuchearon a la selección.

“Creo que en todo el mundo, uno es hincha y va por la causa de su equipo antes que su selección. Es muy claro que en muchos países, y muchos estados y muchas ciudades como la nuestra, uno va primero por su equipo que por la selección. El equipo es de donde tú vives, de donde tú naciste, donde trabajas, donde te casaste, donde tienes a tus hijos, es el estadio que tienes en casa, y esto habla de que sí, en efecto, hay una identidad y un arraigo muy fuerte por el club”.

Carlos María cree que se conjuntaron varios factores que hicieron que el Nou Camp se tornara hostil contra el “Tri”. En primer lugar, en León se vivía el furor por el ascenso, además de que México no jugaba en la plaza desde hacía más de 20 años. Esto, sumado a que el León tenía años sin aportar un jugador a selección, hicieron que el equipo nacional se sintiera demasiado lejano.

“Son muchas cosas que podían hacer distante a la selección Sub-23, y siendo una plaza tan futbolera como la leonesa, pues se conformó todo para que esto sucediera”.

Y es que para él es claro que la identidad siempre se forja desde lo que nos resulta más cercano. Inclusive en su experiencia personal, recuerda que en los torneos de los barrios se vivía una pasión inexplicable que desde ahí se extrapolaba al equipo de la ciudad.

“Así es como se vive el fútbol en nuestro país y en Latinoamérica, donde, salvo honrosas excepciones, primero es nuestra institución, nuestro club, nuestra ciudad. Y esto viene desde el barrio. Yo recuerdo que tuve la fortuna de jugar en el torneo de los barrios en una escuela de fútbol. Nosotros no teníamos un arraigo como tal, no teníamos un club de seguidores más allá de nuestras familias, pero cuando ibas al Coecillo, a otros barrios a jugar contra equipos representativos, o cuando venían equipos de tercera división de algunas ciudades cercanas, pues olvidate, venían con camiones y camiones de porras, era muy complicado jugar, porque la gente se ponía a ras de la cancha y te metían el pie, pedradas y de todo, y el árbitro y los abanderados no podían o no hacían nada, tenías que aguantar. Entonces la cuestión por lo más inmediato, que es el barrio, y luego la ciudad, pues sale a flor de piel”.

Así que él, desde su visión como director del instituto cultural que preserva y promueve la identidad leonesa, y también como fanático al futbol, aclara que sí, que hoy por hoy el Club León es el más grande símbolo de orgullo e identidad de la ciudad.

“Es el símbolo que mayor identidad da, porque la sensación de inmediatez de tener acceso a un partido de fútbol, al estadio, a la emoción del júbilo, y a lo ganador que ha sido el club a lo largo de su historia, ha hecho que esto esté arraigado. Y si mencionamos que es uno de los pocos clubes que no han cambiado de franquicia, pues son de los clubes que tienen un mayor arraigo en nuestro país. Y definitivamente en nuestra ciudad, el Club León es un símbolo de identidad primordial”.

La anécdota queda ahí. El León y la selección olímpica empataron a un gol, pero esa sería la base para los éxitos de ambas escuadras. En Londres, el equipo de Luis Fernando Tena consiguió el oro olímpico, el que es hasta ahora el mayor logro de la selección mexicana en torneos oficiales.

Por su parte, el León tuvo un regreso meteórico a la primera división, con semifinales en su primer torneo, y con un bicampeonato un año después.

Es por eso que hoy, en el 210 aniversario de la Independencia de México y entre los festejos patrios, recordaremos que sí, que somos igual de mexicanos que cualquiera, pero que antes y primero que nada, somos leoneses del Club León.

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