¿Para qué arreglar lo que no está descompuesto?

29 Aug, 2019
jose juan macias club leon
TUDN

El Club León está en busca de si mismo. Cuando parece que el equipo que dominó a fuego y sangre la temporada pasada ha regresado, algo sucede que nos demuestra que todavía no está de vuelta.

Ante Santos, el León marcó un gol de antología, en una serie de pases entre jugadores que se movieron en una esquina del campo como si fueran las piezas sincronizadas de un reloj suizo; todos en armonía, pues sabían de antemano los movimientos precisos que harían sus compañeros, como si hubieran adquirido la habilidad de leerse la mente.

Pero esa gran demostración de futbol de toque y posesión fue seguida por una pérdida infantil del balón en el campo de Santos, que aprovechó el regaló y se enfiló en un contragolpe letal para marcar el empate. Sol y sombra para los verdes en menos de diez minutos, una situación que se ha repetido en diversos momentos en lo que va del torneo.

Porque a pesar de que el León suma once puntos y se mantiene dentro de la parte alta de la tabla, todavía muestra esas irregularidades, esos picos altos y caídas hasta lo más bajó, con pasajes de un futbol descomunal e invencible que nos hace pensar que somos los mejores del mundo, para después sucumbir ante errores y decisiones equivocadas que terminan por costar puntos.

Inclusive el propio Ignacio Ambriz pareció sufrir de este síndrome. El técnico verdiblanco planteó un esquema táctico nuevo, un 4-2-3-1 con Fernando Navarro como doble contención junto a Pedro Aquino, y con Luis Montes más adelantado como media punta.

“Buscábamos que Fer (Navarro), Pedro (Aquino), “Chapo” (Montes) y Jean (Meneses), que tejieran muy rápido ante la presión que nos iban a ejercer. Buscamos eso, que entre los chiquitos se juntaran por el medio campo como alguna vez lo hicimos contra América, y bueno, al final tuvimos nuestra chances, pero después del gol en contra tenemos que recomponer, y el equipo vuelve a mostrar esa dinámica, ese buen futbol, y por ahí terminamos empatando”.

Esa fue la explicación que dio Ambriz en la conferencia posterior al juego, aunque la realidad es que el  cambio en su alineación titular propició que el equipo regalara los primeros 45 minutos. Para la segunda parte, y tras haber conseguido el empate a unos de manera agónica, Ambriz reculó, sacó a Ramiro González, metió a Joel Campbell, y acomodó a su plantel en el 4-4-2 habitual, esquema con el que se vio el mejor futbol de los esmeraldas en la noche.

Aunque no resultó suficiente, y así como el León tuvo el tercero en una doble jugada que resolvió magistralmente Jonathan Orozco, también comenzaron a perder balones relativamente sencillos en el medio campo, y de no ser por la mala puntería santista, también hubieran podido terminar derrotados.

Así que con este contexto viajarán los esmeraldas a Nuevo León para tratar de conquistar el Universitario. La misión es complicada ante los mismos Tigres que apenas hace unos meses les arrebataron el campeonato, pero la sed de venganza podría inclinar la balanza para el lado verdiblanco.

Además, parece que la lección está aprendida, porque si algo funciona bien, no hay razón para intentar arreglarlo.

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