Naufragio sin almirantes

01 Nov, 2019
cruz azul leon
Meridiano MX

La misión del Club León no era sencilla pero tampoco imposible. Debían meterse al estadio Azteca para enfrentar al Cruz Azul, un equipo que no vivía su mejor momento, por lo que la victoria se veía real.

Pero antes de que llegara el encuentro, las piezas comenzaron a caer. A las bajas confirmadas de Leo Ramos, Luis Montes, Andrés Mosquera y Pedro Aquino por lesión, se les sumaba Ismael Sosa por suspensión, y Ángel Mena, aunque viajó, era duda.

Estos nombres, todos importantes en los planteamientos de Ignacio Ambriz, obligaron al técnico a experimentar. Ya lo había hecho antes, y en la mayoría de las veces la apuesta le salió positiva. Así descubrió que William Tesillo y Yairo Moreno podían ser laterales, y que Jean Meneses podía actuar como centrocampista.

En esta ocasión, la confianza fue para Iván Ochoa y Osvaldo Rodríguez, un par de futbolistas que se habían rezagado por las lesiones, pero que ahora se han recuperado y son opciones reales en la plantilla verdiblanca.

Así, con un plantel golpeado y parchado, salió el León en Cruz Azul, con muchos cabos, soldados de a pie, listos para dar guerra y luchar hasta el último minuto, pero carentes de la estrategia y la claridad de los almirantes.

El capitán, Fernando Navarro, lideró el navío con pundonor y entrega, pero cuando las aguas se agitaron y llegó la tormenta, ahí se notaron las ausencias. Sin Luis Montes en la cabina de mando, el elegido para suplirlo había sido Jean Meneses, que había cumplido con buenas actuaciones, pero ahora Ambriz apostó por Ochoa, quien simplemente no tuvo el despliegue y el desdoble ofensivo de los dos monstruos que tenía que suplir.

Así sufrió León la primera parte, y al inicio de la segunda vino el gol en contra. Con la desventaja y con el ingreso de Mena, los verdes sacaron el ímpetu y comenzaron a asediar la meta celeste. Pero el Azul, como nunca, aguantó bien y protegió su resultado.

Se confirmó el naufragio del navío esmeralda, castigado por la ausencia de las mentes brillantes que habitualmente rescatan el barco de la zozobra. Con todo, el equipo se hubiera traído un punto de la capital, de no haber sido por un error de Rodolfo Cota.

Así que la derrota duele y frustra, pero no desilusiona. El equipo compitió sin sus almirantes, y sabemos lo que es capaz de hacer cuando estos están presentes. De cara al cierre, tipos como Luis Montes, Andrés Mosquera o Leo Ramos volverán al frente, y es entonces cuando podremos medir el potencial de este portaaviones invencible.

Por ahora, la misión de Ambriz es mantener el barco a flote y meterlo como sea al campo de batalla de la liguilla, donde recuperará a sus estrategas, y ya con su flota entera podrá competir por la gloria que merecen.

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