Luis 'Chino' Estrada: ídolo de tres generaciones

07 Sep, 2020
luis chino estrada león
Eduardo León

A veces hay tardes nostálgicas en León, Guanajuato. Cada cierto tiempo una nube de recuerdos aterriza en el terruño, y los viejos aficionados del Club León escarban en sus memorias hasta dar con los retazos de un tiempo pasado, repleto de héroes y hazañas increíbles, que cimentaron la grandeza del equipo de fútbol que hoy conocemos.

En esas tardes mágicas, los padres, abuelos, tíos o amigos más experimentados, tienden a hablar de un fútbol que ya se fue, y que siempre será desconocido para nosotros.

Hablan de Claudionor Barbosa y Ney Blanco, los primeros brasileños descarados que llegaron a patear balones a León, además de un Gerónimo Di Florio que hacía malabares con los pies. 

Hablan de un León de puros mexicanos que no le temían a nada, y que con agallas y calidad no solo pudieron levantar copas, sino que también pusieron el nombre del Club León de nuevo entre lo más alto.

Hablan de una nueva camada de jugadores argentinos que llegó a revolucionar el fútbol leonés, y que con Antonio Carbajal en el banquillo, volvieron a competir con orgullo y entrega, quedándose siempre a punto de conseguir el título que los acreditara como el mejor equipo de México.

Pues en esas tres épocas doradas de títulos y pasión, siempre aparece el mismo nombre, un común denominador al que los viejos describen como uno de los mejores futbolistas de la historia del Club León, un goleador inalcanzable, técnico e inteligente, que sabía cargar con la ofensiva del equipo, y cuyo talento inundó por igual las canchas de La Martinica primero, y del Nou Camp después.

Se llama Luis “Chino” Estrada, nacido en El Salto, Jalisco, idolizado en León, Guanajuato, y uno de los futbolistas más talentosos que jamás hayan vestido la camiseta esmeralda.

Sus inicios en El Salto y su llegada a León:
 

Lejos de toda la parafernalia del fútbol y de las grandes ciudades, el “Chino” nació el siete de julio de 1948 en el pequeño poblado jalisciense de El Salto, donde comenzó a jugar al fútbol desde muy pequeño en las ligas amateur de su localidad. El chico creció y lo hizo también su potencial. Al ser jalisciense de nacimiento, tal vez su destino apuntaba a las Chivas o al Atlas, pero la vida lo mandó en otra dirección.

Para la temporada 1962-63, otro saltense y figura del Club León, Luis Luna, fue nombrado nuevo técnico de la Fiera, aunque en cada oportunidad que tenía, viajaba a El Salto para visitar a sus padres. Pues en una de estas visitas, Luis Luna acudió a ver los partidos llaneros, y ahí le llamó la atención un centro delantero potente y goleador que sobresalía por encima del resto. Averiguó que se llamaba Luis Estrada, y lo guardó en su memoria. Posteriormente, lo observó en un torneo de reservas en la Magdalena Contreras en la Ciudad de México, donde se convenció de su potencial y lo fichó para el Club León. El “Chino” tenía apenas 15 años, pero ese sería el inicio de su leyenda.

“Llegué a León en el 63. Yo jugaba en el Deportivo Río Grande de El Salto, donde jugaron jugadores de las Chivas, como el 'Pablotas' González y el 'Pelón' Gutiérrez, dos referentes de mi pueblo. Ellos son compadres de Luis Luna, que jugó aquí en el León por 20 años, y que también es de mi pueblo. Luis Luna iba a ver a sus papás a mi pueblo, y se quedó a ver los partidos de las reservas, donde yo jugaba a los 14 años, contra la primera división de Atlas, de Chivas, del Oro, del Nacional. Y una vez fue Luis Luna a un torneo que hacían en la Magdalena Contreras, en Ciudad de México, donde iban muchos entrenadores a ver jugadores. Invitaban al Atlas, a los Pumas, y en ese torneo fue Luis Luna, y de ahí me trajo, a los quince años me trajo al Club León, en el 63. Tenía 15 años, yo nací en el 48”, recuerda el propio “Chino” Estrada en entrevista exclusiva para Fieramanía.

Llegó a León, y de inmediato comenzó a destacar. Se curtió en las reservas esmeraldas en la Liga Zona Centro, donde jugaban los Cachorros de León a un nivel altísimo, que el mismo “Chino” Estrada considera que competía con el de la Primera División. Además, en esos tiempos, alternaba entrenamientos con el primer equipo, donde coincidía con jugadores como Claudionor Barbosa, Ney Blanco o Gerónimo Di Florio, tres extranjeros que se habían convertido en la base del plantel, y que representaban la renovación del equipo luego de los éxitos de la generación anterior.

Así mantuvo su progreso, hasta que Luis Luna lo debutó el 17 de enero de 1965, a los 16 años, en un duelo de copa frente a las Chivas de Guadalajara, mismo que terminó 3-3 y en el que jugó lesionado casi todo el partido.

El “Chino” en el León Mexicanizado:
 

Poco a poco, el “Chino” comenzó a tomar protagonismo, pero debido a los malos resultados, la directiva del León decidió despedir a Luis Luna, y en su lugar trajeron a un argentino que dirigía en Guatemala, don Luis Grill.

Grill tenía planeado conformar un nuevo plantel, por lo que se fue a su país natal en busca de refuerzos, mientras el “Peterete” Santillán, eterno líder de las fuerzas básicas esmeraldas, se quedó al mando del equipo para las últimas jornadas de la temporada 1965-66, en donde ya no se jugaban nada. Entonces, el 19 de diciembre de 1965, en la última jornada de liga frente al Ciudad Madero, el “Pete” alineó sólo a los canteranos mexicanos, que ganaron 4 – 1, con todo y un gol de Luis Estrada, lo que dio nacimiento al León “mexicanizado”, y le abrió las puertas de la titularidad al “Chino”.

“Don Luis Grill llegó de entrenador, y teníamos como cinco extranjeros. Pero don Luis Grill se fue a traer refuerzos extranjeros, y se quedó el “Peterete”, y le dijeron los directivos al Peterete que metiera a puros mexicanos contra el Ciudad Madero, aquí en la Martinica, y les ganamos 4 – 1, y le hablaron a don Luis Grill que se viniera porque ya no iban a meter extranjeros. Había una camada de jugadores de aquí de León que fueron campeones de reservas, y aprovecharon y nos dejaron puros mexicanos. Fue cuando llegué yo, y jugábamos rebien, ya no usamos extranjeros durante tres o cuatro años. Ganamos torneos de copa y campeón de campeones, puro mexicano”, apunta.

Ya sin extranjeros que le taparan el puesto, Luis Estrada se hizo inmediatamente con la titularidad en la punta del ataque. El León “mexicanizado” comenzó a carburar, y su primera prueba de fuego sería en la copa, que se jugaría entre febrero y abril de 1966. 

Ahí, el León fue la sorpresa. Los mexicanos, liderados por los goles del “Chino” Estrada y el “Xelajú” Anaya, superaron la fase de grupos, se metieron a semifinales, donde despacharon al América por 4 – 2 en el global, y jugarían la final frente al Necaxa.

En ese duelo, jugado el diez de abril de 1966 en el estadio Ciudad Universitaria, el León salió a demostrar que su equipo era el mejor de México, y Luis Estrada era su carta fuerte. Al minuto 7', el “Chino” puso el primer gol para adelantar a la Fiera, y al 28 aumentó la ventaja con su doblete personal. Todo marchaba a la perfección, pero antes de terminar la primera parte, el central uruguayo Francisco “Pancho” Majewsky le destrozó la rodilla a la joven promesa.

“A los 16 años, en el 66, me fracturaron en la final de Copa en CU, contra el Necaxa. Les íbamos ganando 2 – 0 a los 30 minutos, y me dieron una patada, Pancho Majewsky, que era un uruguayo de dos metros”.

La lesión de Estrada golpeó al León, y con diez hombres, no pudieron defender la ventaja.

“Íbamos ganando. Como antes no había cambios, se quedaron con diez por mi lesión y en el segundo tiempo los empataron 3 – 3. Nos fuimos a un segundo partido de desempate, un martes, y ahí se perdió 1 – 0, pero ahí yo ya no jugué, ya estaba lesionado”, recuerda el “Chino”.

Con la rodilla destrozada, el “Chino” vio frenada su incipiente carrera. Tuvo que ver desde la tribuna como sus compañeros levantaban ahora sí el trofeo de Copa 1966-67, que se jugó apenas unos meses después de la final contra Necaxa. Pero en lugar de conformarse, el “Chino” se prometió regresar con todo, y así fue. Volvió en 1967 para liderar ahora sí la ofensiva esmeralda, y en la 1968-69, a los 20 años de edad, llegó a su punto más alto, pues se consagró campeón de goleo de la Primera División Mexicana con 24 goles anotados.

“Yo siempre jugué de centro delantero. Desde niño metía muchos goles en mi pueblo, y también fuimos campeones de reservas en mi pueblo. Yo siempre fui centro delantero, aquí llegué de centro delantero y debuté de centro delantero. A los 20 años de edad, fui campeón goleador de México, en la 68-69. Dicen que yo fui el más joven de México, campeón de goleo a los 20 años. Pero después de ese torneo, cuando fui campeón goleador, como yo era muy técnico, me cambiaron de medio ofensivo; se jugaba con tres medios y yo iba por derecha. Medio ofensivo o creativo, yo era como un diez, como jugaba “Sinha”, o como ahora el “Chapito”, así jugaba yo. Fue por la lesión que me cambiaron de puesto, porque me lastimaban mucho los centrales, eran muy rudos y muy grandotes en esos tiempos”.

Sus procesos en la selección mexicana:
 

Este gran rendimiento le valió para llamar la atención de la selección mexicana. Fue pieza importante para conseguir la medalla de oro en los Juegos Panamericanos de Winnipeg en Canadá en 1967, y también marcó el gol de la victoria en el debut de México en los Juegos Olímpicos del 68. Apuntaba a participar en la Copa del Mundo de México 70, pero al final, y de manera inexplicable, Raúl Cardenas lo sacó de la convocatoria.

“Yo hice todas las giras de preparación para México 70, hice todo el proceso, jugué contra equipos como Inglaterra, Italia, hice un proceso muy fuerte, iba a cumplir 22 años en el 70, tenía la mejor edad y ya había sido campeón goleador, pero inesperadamente, y no sé ni por qué, cuando dieron la convocatoria, Raúl Cárdenas me sacó de la lista. No supe ni por qué, porque yo hice todo el proceso, y él me dijo que yo ya estaba seguro, y después, cuando dio la lista, me sacó y metieron a otros que acababan de debutar, y no supe ni por qué. Se dice que por políticas de la Federación, pero quién sabe”.

De hecho, el “Chino” llegó a jugar un encuentro amistoso con el León contra la selección brasileña de Pelé, uno de los mejores equipos de la historia y que a la postre sería campeón del mundo, y a quienes Luis Estrada tuvo el descaro de marcarles un gol.

“Brasil hizo pretemporada en Guanajuato, antes de irse a Guadalajara donde era su sede. Y antes de irse a Guadalajara, jugaron un amistoso contra el León, y yo les metí un gol. Era el mejor equipo del mundo, con 22 jugadorazos, tenían a Gerson, a Tostao, Pelé, Clodoaldo, Jairzinho, puro bueno. Pelé les decía: '¡Marquen al nueve!'. Y hasta Pelé dijo, que por qué no me habían llevado al mundial, que era el mejor mexicano que había visto, pero así es el fútbol y así es la vida”.

El enganche del León de los setentas:
 

Para entonces, el León “mexicanizado” ya estaba agonizando. La falta de títulos de liga y el carácter recio de don Luis Grill terminaron por cansar a la directiva, que decidió dar un cambio de rumbo, y contrató a don Antonio “Tota” Carbajal como el nuevo técnico esmeraldas. El León entraba a una nueva década, la de los setentas, y la “Tota” sabía que necesitaría refuerzos. Por eso se fue a Argentina y contrató a algunos de los futbolistas más emblemáticos de la historia de la Fiera.

“Ya después que ya crecieron algunos de mis compañeros, de los mexicanos, empezaron a traer en el 70 a Jorge Davino, a Juan José Valiente y a Rafael Albrecht, y ya después llegó Roberto Salomone, eran cuatro. Ya los trajo la 'Tota'. Fuimos campeones de copa otra vez, y en la liga quedábamos cerca también, llegamos a las finales ya con liguillas”.

Con los argentinos, y con el “Chino” Estrada todavía como el mayor talento de la ofensiva esmeralda, el León volvió a luchar por el título. En su primera temporada, la 1970-71, ganaron la Copa México y el Campeón de Campeones frente al América, a quien  derrotaron por 0 – 1 con gol de Luis Estrada en el estadio Azteca. A la siguiente campaña, la 1971-72, repitieron el mismo doblete, copa y Campeón de Campeones, y su fútbol ofensivo y espectacular parecía haber madurado hasta su punto más alto. 

Para la siguiente campaña, la 1972-73, el equipo hizo su mejor torneo, fueron líderes su grupo con 44 puntos, y Luis Estrada fue pieza clave con siete goles. Para entonces ya había asumido completamente su papel de creativo, y todo el fútbol esmeralda pasaba por sus pies. Se metieron a la liguilla, despacharon al Atlético Español en las semis, y se metieron a la final contra el Cruz Azul. Empataron a unos en la ida en el Nou Camp, y a ceros en la vuelta en el Azteca, por lo que se acordó jugar un tercer partido de desempate en Puebla. Sin embargo, “La Pantera Rosa”, Darío Miranda, se lesionó en el Azteca, y en el tercer partido la Fiera cayó por 2 – 1, con lo que se quedaron en la orilla de ganar el campeonato de liga.

“Fue lo único que nos faltó, el de liga, pero fueron circunstancias. Darío Miranda era el mejor portero de México en ese momento, y en el segundo partido en el Azteca se fracturó, chocó con las espinillas con Fernando Bustos, y se fracturó. Y después en Puebla, Jaramillo jugó, que era el portero suplente, pero nunca jugaba y estaba desenganchado, y dos desvíos que le hicieron Davino y Albrecht fueron autogoles, y perdimos. Pero íbamos ganando, 1 – 0, porque éramos un equipazo”.

Su traspaso a Cruz Azul:
 

Tras perder la final, el “Chino” Estrada fue contratado por el equipo que había sido su verdugo, el Cruz Azul, un movimiento que causó furia entre la afición de los verdes, a pesar de que el “Chino” precisa que su lealtad al Club León ya la había demostrado muchos años antes.

“Cruz Azul desde el 67 a mí me dio un cheque muy grande para cambiarme a su equipo, me daban mucho dinero por ir, y agarré el cheque, pero llegando aquí lo rompí, porque no me quise ir, porque sentí feo, la afición quería hasta quemar el estadio porque me iba, pero en ese tiempo ya le daban mucho dinero al club y a mí también, pero yo lo rompí y me quedé porque yo quería mucho al León, yo nací aquí, futbolísticamente”.

Pero tras la final perdida, ya no hubo nada que detuviera a don Guillermo Álvarez Macías de fichar al “Chino”.

“Entonces yo regresé el dinero y me quedé otro tiempo, hasta el 73 cuando me llevaron, porque don Guillermo Alvarez, el papá de 'Billy' Alvarez, me quería llevar a fuerzas, y me llevó. Me dijo: 'Lo único que quería era que estuvieras aquí, y para el tricampeonato queremos asegurarlo y te trajimos', y gracias a Dios se nos dio”.

En Cruz Azul, el “Chino” Estrada se convirtió en leyenda. Consiguió el tricampeonato con los cementeros, y terminó por encumbrar su carrera. Pasó cuatro años en la capital, hasta la temporada 1976-77.

“Después de Cruz Azul, me regaló Billy mi carta, y me fui a Potosino, donde jugué en la 77-78, porque ahí estaba don Luis Grill, y me dijo: 'Andamos mal, para que nos ayudes', y ya me fui, pero solo duré un año, y me regresé a León, cuando estaba Harold Gabriel de presidente del club, después fue presidente de la ciudad, pero él me trajo de vuelta para León”.

Su regreso a León, su paso por Curtidores y el retiro:
 

De regreso en León para la temporada 1978-79, Luis Estrada ya tenía 30 años, y ya no fue lo mismo. El físico le empezó a pesar, y sintió que ya había llegado el momento para decir adiós.

“Cuando regresé tenía 30 años, y nomás jugué un año más con Alberto Jorge, cuando estaban ellos. Ya empezaba la preparación muy fuerte, pero ya me costaba más, y a los 31 años decidí retirarme. Pero después de retirarme, el 'Pollero' García, que era dueño del Unión, me llevó al Unión, vinieron a mi casa y me dijeron: '¿Quieres ayudarnos para no bajar en el Unión? Te pagamos bien', yo ya estaba retirado, pero les dije: 'Pues si me esperan unos dos meses para ponerme bien físicamente, sí', y me pusieron un preparador, me puse en condiciones y jugué, lo que pasa es que en el Unión jugué tres o cuatro partidos  e íbamos muy bien, mi último partido fue contra la Autónoma de Guadalajara, y venía de entrenador don Luis Grill, ahí en la Martinica, donde yo debuté contra Chivas, y les ganamos 4 - 1, y le metí gol al 'Pájarito' Cortés, que es paisano mío, de tiro libre”.

Así, con un golazo de tiro libre, Luis Estrada se despidió del fútbol profesional el 28 de febrero de 1980, con 31 años cumplidos, y como todo un ídolo del fútbol mexicano.

“Ese fue mi último partido, porque en la semana que venía, en un interescuadras, el “Cuchillo” Herrera me volvió a lesionar mi pierna, y ya no quise jugar, ya no podía. Pero inicié ahí, en la Martinica, y me retiré en la Martinica, y contra Luis Grill”.

Después de su retiro, comenzó una inesperada carrera de técnico. El León le dio su primera oportunidad en Fuerzas Básicas, pero después comenzó su carrera formalmente en el Acapulco, de Tercera División, y de donde sacó a Jorge Campos. Después fue a Pachuca, a Segunda División B, al que ascendió a Segunda A, lo que le abrió finalmente las puertas del Cruz Azul.

“Después de Pachuca, Billy Álvarez me llevó a las reservas, y me dijo: 'Si haces buen papel, te subo a la primera'. Pero en ese tiempo me dio un infarto muy fuerte, y ya no me dejaron entrenar, por eso me pusieron de visor, y hasta la fecha trabajaba ahí, hasta hace un año me retiré de visor”.

De hecho, en enero de 2018, el “Chino” Estrada sufrió el último de sus tres infartos, y estuvo a punto de perder la vida.

“Ya pasaron como dos años y medio de mi último infarto, ya he tenido como tres. El último ya estaba desahuciado, y ya les habían avisado a mi familia que no había remedio, pero de repente me salvaron y aquí estoy. Sí duré dos años mal, todavía lo estoy, pero la llevo muy bien, y con esta pandemia, pues cuidándose, pero la llevo muy bien. Tengo un marcapasos, ya no me quisieron hacer cateterismo porque era muy peligroso, entonces pues viviendo, me siento bien, y no le hago caso a eso”.

La leyenda de don Luis Estrada:
 

Ahora, con 72 años cumplidos, en plena recuperación y con una vida mucho más tranquila, el “Chino” rememora su vida en el fútbol, y a pesar de todos los logros, todos los goles, todo el talento y toda la magia, Luis Estrada admite que se quedó con hambre de más.

“Me hubiera gustado hacer más. De no haber sido por el infarto, hubiera podido dirigir en primera. Fui a Acapulco y los sacaba campeones, y a Pachuca lo saqué campeón de segunda división, y yo iba bien, pero son circunstancias que fueron ajenas a mí. Yo pude haber hecho unos tres o cuatro campeonatos de goleo, porque fui campeón de goleo a los 20 años, entonces a los 30 pude haber sido más, porque uno va mejorando con los años”.

Entre los recuerdos de su carrera y las añoranzas de su pasado, todavía se da tiempo de ver a su Club León, y no duda en afirmar que la Fiera es el mejor equipo de México.

“El equipo de Ambriz nada más le hace falta el título, y lo merece, pero hay que ganarlo. El equipo de Ambriz es el mejor fútbol que he visto desde que he visto fútbol. Juegan muy bonito, pero le hace falta ganar el título, porque de nada sirve llegar a una final y no ganarla. (…) Ambriz, los muchachos, el club y la afición merecen un campeonato más, porque ni Matosas hacía el fútbol que hace Ambriz, pero Matosas ganó dos títulos”.

Y sus palabras hay que escucharlas, porque no se trata de cualquier futbolista, sino que es Luis “Chino” Estrada, que llegó con 15 años a León para protagonizar tres generaciones históricas, y que siempre destacó por encima del resto.

“Yo agarré como tres generaciones, la primera, la del 63, y luego la de puros mexicanos, y luego la de los argentinos que llegaron, fueron tres generaciones, y como yo llegué de 16 años, muchos compañeros se retiraron, pero yo sí llegué a la tercera generación, que fue la del 70”.

Así que la próxima vez que los viejos aficionados hablen del pasado y se alarguen con anécdotas sobre el talento y la magia que tenía Luis Estrada en sus pies, no dudes ni por un segundo de la veracidad de esas historias, porque la leyenda es verdadera, y el “Chino” es todavía uno de los mejores futbolistas que jugaron alguna vez en el Club León.

“A mí me gustaba jugar, y meter goles, y a mí no me interesaba quien estaba enfrente, por eso desde los 16 años jugaba con mucha tranquilidad. Me gustaba tocar bien el balón, dar pases de gol, todo eso. El futbol es bien bonito, y hay que disfrutarlo”.

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