Los abucheos y la dignidad del Tiburón

06 Oct, 2019
leon veracruz
Liga MX

Un tiro libre por una falta innecesaria en tu propio campo. Un centro inofensivo que se iba a escapar por la linea de fondo. Una mano inexplicable y desafortunada que se atravesó con la pelota. Un penal cobrado con tino y calma. Un gol que significaba la primera victoria del Veracruz tras 38 partidos sin ganar.

Eso fue todo lo que necesitó la afición del Club León para perder la paciencia. Tras 82 minutos de atestiguar como los verdes eran incapaces de hacerle un gol a uno de los peores equipos de la historia de la Liga MX, y con el colmo de la desventaja, los seguidores de la Fiera decidieron hacerse escuchar. Por eso, tras el tanto de los Tiburones, los abucheos y silbidos de ira y coraje se adueñaron del Nou Camp. 

En los minutos siguientes, y cada que los jugadores esmeraldas tomaban la pelota, los abucheos y los reclamos aparecían inmisericordes. Y es que el pueblo verdiblanco es pasional y exigente, sabe acompañar, pero también sabe presionar. Los hinchas que habían asistido al “Glorioso” a presenciar una goleada a favor se encontraron con una Fiera tímida, cansada y desganada que se vio en serios problemas ante el plantel más modesto de toda la liga, y se fueron contra ellos sin piedad.

El reclamo llegó a los oídos de Luis Montes, el capitán y el líder moral del plantel, que alzó la cabeza, se tiró al frente, se abrió un pequeño hueco en la muralla veracruzana, y remató con su 1.65 de estatura  el gol del empate. Así cambió los abucheos por gritos de gol, y salvó a su equipo de lo que hubiera sido un ridículo increíble.

Pero de cualquier manera el León no pudo evitar la decepción de su gente. La máquina de guerra que Ambriz conformó en el torneo pasado está hoy desaparecida, el equipo suma tres partidos sin ganar, y con un funcionamiento ríspido y lodoso que causa preocupación. Ante Atlas, Puebla y Veracruz, los verdes partían como grandes favoritos, y en los tres encuentros se fueron golpeados y deprimidos.

Ahora, el Veracruz los exhibió en su propia casa y ante su gente. Los Tiburones, con un hombre menos, con problemas de sueldos, con una losa de 38 partidos sin probar la victoria, pusieron en el Nou Camp la entrega, el esfuerzo y el corazón. Soñaron con una victoria efímera que se les escapó de las manos, pero dejaron el Bajío con la cabeza en alto, con un punto arrebatado a sudor y sangre de la casa del subcampeón.

“No podemos demeritar a tipos que no les pagan, que vienen y se rompen el alma, y que lo hicieron muy honradamente”, reconoció Ambriz después del juego, antes de admitir que: “Debemos trabajar, volver a ser ese equipo humilde que nunca deja de correr. Estamos conscientes de que tenemos que mejorar".

Así se va el Club León al descanso por la fecha FIFA. Los esmeraldas deben enfocarse en recuperar su pegada, su confianza y su actitud, porque en las últimas semanas nos han demostrado que, lejos de competir al máximo nivel, primero deben aprender a superar a los equipos modestos, los que luchan cada balón como si fuera una batalla a muerte, los que no tienen nada que perder.

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