La resurrección de los olvidados

11 Dec, 2020
gigliotti leon final
Telemundo

Poco antes de entrar a la liguilla, muchos de los fanáticos esmeraldas y periodistas locales apuntaban a la falta de una banca importante como uno de los principales puntos débiles de la Fiera. 'No es suficiente con lo que hay', decían; 'No será suficiente', predicaban; 'Les ha quedado grande el equipo', esgrimían cuando señalaban a suplentes como Joel Campbell, Iván Rodríguez o Emmanuel Gigliotti, aunque este de hecho fuese titular.

Otros, los más optimistas, aún confiaban. 'Este es precisamente el momento para que aparezcan', apuntaron.

Pero incluso ellos se deben de haber sorprendido luego de que Emmanuel 'Puma' Gigliotti haya marcado el gol del empate en Ciudad Universitaria, y le haya devuelto la vida a un León que parecía haber perdido el sentido.

Si hoy la Fiera está con vida en la final por el título, se debe precisamente a los aportes de estos elementos secundarios. Joel Campbell destrozó a las Chivas del Guadalajara con la mejor versión que le hemos visto desde que llegó al Bajío, mientras que Iván Rodríguez, partido a partido y jugada a jugada, ha vuelto a ser el escudo del mediocampo. Y cuando no aparecieron Campbell, ni Mena, ni Meneses en el partido más importante del año, entonces el 'Puma' Gigliotti se estiró lo más que pudo para conectar el balón y devolverle la fe a toda la nación esmeralda en el borde del último minuto.

La historia de este gol y este empate conseguido a sudor y sangre por los protagonistas que menos esperábamos no pudo haber sido más poética, porque representa precisamente el mayor valor del Club León de Nacho Ambriz: el colectivo.

A pesar de que individualmente cada uno de los jugadores esmeraldas tiene calidad para sobresalir, a lo largo de la temporada ha sido el conjunto lo que los ha sacado adelante. Porque cuando los generales no encontraban el camino hacia los goles y la victoria, entonces aparecían desde la segunda línea los soldados rasos, listos para asumir su responsabilidad por el bien mayor.

En esta liguilla, y cuando más se les necesitaba, han resucitado Campbell y Gigliotti; y José David Ramírez, a pesar de su ausencia en semifinales, regresó para pesar.

La clave es el colectivo, no solo dentro del campo. Hoy el León tuvo detrás a todo su pueblo; a todos sus fieles y apasionados hinchas que sufrieron frente al televisor, a la distancia, pero con el fervor y la esperanza de que sus ídolos no podían fallarles. Y no les fallaron, porque juntos formaron una masa de devoción e ilusiones que simplemente no podía terminar en una derrota.

Ahora, superada la primera parte con dramas y bajas que condicionarán la vuelta, toca recibir a los Pumas en el Nou Camp y demostrar una vez más que aquí somos invencibles. No podemos perder, nuestra grandeza y nuestra historia no nos lo permiten. 

Así que pasen rápido los días y que llegue cuanto antes el domingo, porque sabemos en el alma que el destino no nos depara otra cosa que no sea festejar el campeonato.

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