26 puntos que ya huelen a liguilla

27 Oct, 2019
angel mena leon
AS México

El partido ante San Luis acumulaba todos los ingredientes posibles. Polémica, violencia, rivalidad, reencuentros, ausencias, incluso estadios perdidos, y casi al final, casi en el olvido, la promesa de buen futbol.

Pues este sábado, en el césped del “Glorioso”, todo lo inútil, lo inservible, lo vulgar, todo eso se quedó fuera de la cancha, y dentro del rectángulo del campo solo importó meter más goles que el rival.

El futbol fue el protagonista, y los dos equipos dieron guerra. El San Luis de Matosas batalló como pudo, con centros al área dirigidos a su gran referente, Nico Ibáñez, que fue capaz de convertir dos balones templados e inofensivos en goles increíbles.

Pero la Fiera no se iba a dejar humillar en su casa. Primero Campbell con un centro venenoso que terminó en autogol. Después Mena a centro de Jown Cardona, y finalmente Meneses, que marcó el gol de su vida dedicado a su gente, al pueblo chileno que lucha en las calles por su dignidad.

Se firmó la voltereta, en un partido ofensivo, de goles, y donde una de las grandes sorpresas fue un reencuentro, pero no el que todos esperaban desde el banquillo, sino en la puerta colchonera, donde Carlos Felipe Rodrìguez volvió a pisar el Nou Camp, un campo que apenas conoció en partidos de copa, pero ahora, establecido como el titular indiscutible de su equipo, sacó por lo menos dos goles cantados que hubieran hecho la caída más dolorosa.

Con los verdes aparecieron los que tenían que aparecer y cuando tenían que aparecer. Jown sorprendió con un rendimiento superfluo, Sosa se convirtió en el eje del ataque, Macías se cansó de recibir y repartir, Mena sigue siendo un dardo por su banda y Meneses hizo menos desesperanzadora la ausencia de Luis Montes en la medular.

Pero no todo son buenas noticias. Una nueva expulsión y las molestias de Mena dejan malos presagios de cara a la fecha doble. Ambriz deberá volver a rotar una plantilla que de por sí ya se ve golpeada.

Curiosamente, ese es uno de sus dones más preciados, el saber darle minutos en el momento adecuado a elementos que parecían tener un rol secundario. Así aparecieron tipos como el lateral Yairo Moreno, el medio centro Meneses, o ahora Jown Cardona.

Por ahora, con dos victorias consecutivas y con 26 puntos que ya huelen a liguilla, el futuro del León luce esperanzador, con todo y que su estadio cambiará de dueño el próximo jueves y nadie sabe que pasará.

Pero para Gustavo Matosas, por su parte, el porvenir no puede lucir más oscuro. Cinco derrotas en siete partidos, dos encuentros en casa sin público, un equipo cuyo funcionamiento no acaba de encontrar, y por si fuera poco, una tormenta que huele a persecución, y que parece que no amainará hasta cobrarse su cabeza.

El ídolo del ascenso y el bicampeonato volvió, pero volvió manchado por el tinte indeleble de la corrupción y la avaricia. Se calló ante los cuestionamientos de la prensa, y demostró que poco queda de aquel joven entrenador lleno de sueños, fuerza y esperanza, y ahora su imagen apenas proyecta cansancio.

Al final, la estampa del partido fue el buen futbol y los goles, como a Gustavo siempre se le gustó, solo que ahora le tocó perder.

Por lo menos, la nostalgia no se pierde, y por lo menos puede estar seguro de que el recuerdo de gloria que dejó en el Bajío, ese nunca se perderá.

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