La movilidad, el nuevo problema del Club León
El momento que atraviesa el conjunto esmeralda comienza a tornarse delicado. La derrota 2-0 en La Corregidora ante un rival con el que históricamente había buenos antecedentes no solo representó tres puntos más perdidos, sino que evidenció un problema estructural que Ignacio Ambriz no dudó en señalar: la movilidad.
Con apenas una victoria, un empate y tres derrotas en el torneo (4 puntos que los ubican en la antepenúltima posición), el panorama es complicado. Y si se amplía la estadística, los números son todavía más preocupantes: desde el regreso de Ambriz al banquillo, León suma 1 triunfo, 2 empates y 8 derrotas.
En los últimos 15 partidos de Liga MX registra 1 victoria, 4 empates y 10 descalabros. En conferencia, el estratega fue claro y autocrítico:
“Creo que estoy de acuerdo contigo, no hemos encontrado esa forma de quitarnos la presión a través de la movilidad, como a mí me gusta. Hoy, a mi punto de vista, no le voy a quitar méritos a Querétaro, que hace un gran partido en casi los 90 minutos. Creo que el resultado también se queda corto para ellos porque tuvieron demasiadas ocasiones y no me queda más que trabajar, trabajar, mejorar lo que no estamos haciendo nada bien. Y qué más, pues apenado por nuestra afición que siempre nos acompaña y está esperando mejores resultados”.
El técnico reconoció que el equipo perdió esa dinámica que en otros encuentros le había permitido competir con mayor orden. León intentó modificar su propuesta respecto a la jornada anterior, donde le dio descanso al 'Nene' Beltrán, Ismael Díaz y Diber Cambindo para utilizar a Iván Moreno, 'Plátano' Alvarado y Funes Mori. Sin embargo, el ajuste táctico no dio resultado.
“Hoy pretendí otra cosa diferente. No es que no lo hayamos trabajado, lo trabajamos, pero erramos un poco en esa parte de poder haber hecho un gol. Queríamos ser más rápidos ocupando los espacios, pero no supimos contrarrestar la presión de ellos. En el segundo tiempo quise modificar algunas cosas, pero aun así recibimos el golpe otra vez en un contraataque bien elaborado”.
La movilidad, esa característica que Ambriz considera esencial para desahogar la presión, hoy luce ausente. Y mientras no aparezca, el equipo seguirá cargando con una losa que pesa cada vez más en la tabla y en el ánimo colectivo.
