La bronca que provocó un ascenso

11 May, 2020
tita gabriel de anda
Especial

El 12 de mayo del 2012 fue todo alegría, emoción y júbilo. Los pupilos de Gustavo Matosas pusieron fin a una década de frustración y sufrimiento, y se convirtieron en héroes locales por la hazaña de devolver al Club León a la primera división nacional.

Pero esa emotiva historia de éxito y superación tuvo un inicio mucho más complicado y convulso, y que seguramente nadie pensó que trajera tan buenos dividendos.

Y es que la llegada de Gustavo Matosas a la dirección técnica del León se debió a una bronca. Sí, a un enfrentamiento entre Milton Queiroz “Tita” y Francisco Gabriel de Anda, y a partir de ahí, se alinearon todas las piezas para poder conseguir de una vez por todas el ascenso.

Para recordar esta historia, debemos remontarnos a septiembre del 2011. Milton Queiroz da Paixao, “Tita”, era el técnico del Club León, y cursaba su segunda temporada al mando de los esmeraldas, mientras que en una posición más alta, como vicepresidente del club y mano derecha de Jesús Martínez Murguía, estaba Francisco Gabriel de Anda.

El proyecto daba resultados, y luego de seis fechas del Apertura 2011, el equipo marchaba en la segunda posición de la tabla general, invicto, con tres empates y tres victorias. Pero la realidad era que el ambiente no podía estar más enrarecido.

Lejos de alegrarse por el buen paso del equipo, la afición les recriminaba su estilo de juego completamente pragmático y conservador, y la gota que derramó el vaso fue el partido de la jornada seis  frente a los Leones Negros. Ese encuentro, disputado el 10 de septiembre del 2011, se saldó con empate a unos en la cancha del Nou Camp, a pesar de que el cuadro tapatío sufrió la expulsión de dos de sus elementos y terminó con solo nueve jugadores en el campo.

Al final de ese partido, la tribuna del Nou Camp despidió al equipo en medio de abucheos, y “Tita” reconoció que era una situación penosa.

“Quiero pedir una disculpa a los aficionados, hoy sinceramente me dio vergüenza como entrenador no poder ganar, pero así es el fútbol, estamos siempre aprendiendo, ojalá que algunos jugadores hayan aprendido también”, dijo el ídolo brasileño tras el encuentro.

Pero ya no habría tiempo para aprender. En el transcurso de esa semana, y producto del mal resultado, las discusiones entre Paco Gabriel de Anda y “Tita” comenzaron a subir de tono, hasta que terminaron por romper el reglamento interno del club, y el jueves 15 de septiembre Jesús Martínez Murguía confirmó que ambos habían sido destituidos.

Y a pesar de que en la versión oficial sólo se mencionó que se rompieron reglamentos internos, extraoficialmente se rumoraba que “Tita” y de Anda habían llegado hasta los golpes. Incluso el directivo de Grupo Pachuca, Andrés Fassi, dio indicios de que sí hubo un enfrentamiento.

“Fue una situación interna entre los dos, una situación ya reiterativa, no fue la primera vez, y bueno, es algo que no podemos permitir, que en el seno de la estructura del equipo haya fricciones, rompimientos, fracturas. La institución y la grandeza del equipo está por encima de todos nosotros y por eso se toma esa decisión”, dijo Fassi en ese momento.

Años después, en 2017, Tita habló sobre la situación en una entrevista para el periódico AM, en la que acusó a Paco Gabriel de exigirle “cosas ilógicas”.

“Me pedía cosas ilógicas. Un plan para la liguilla cuando apenas íbamos en la jornada cinco. Me ganó el hígado... y asumir las consecuencias, buenas o malas, eso es de hombres”, dijo el campeón con León en 1992.

De cualquier manera, con la directiva en plena crisis a medio torneo, se plantó la semilla que terminaría por germinar en el ascenso, pues luego de la destitución de Tita, el León anunció la contratación de Gustavo Matosas como su nuevo técnico, una decisión que traería nuevas polémicas.

Esto porque la directiva desconocía que el reglamento de la Federación Mexicana de Fútbol (Femexfut) prohíbe que un mismo entrenador pueda dirigir a dos equipos en un mismo torneo, a pesar de que sea en categorías diferentes.

Matosas, que ya había dirigido en Querétaro, no pudo ser registrado como entrenador, y se limitó a estudiar al equipo y a analizar sus fortalezas y debilidades, en espera de potenciarlo en el Clausura 2012, cuando ya podría dirigir.

Al final, todas estas circunstancias se alinearon para derivar en el ascenso aquel 12 de mayo del 2012, pero que curiosamente comenzó con una simple y llana bronca entre dos elementos de la institución con una visión diferente.

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