En León, los valores van primero

25 Oct, 2019
tigres leon femenil
El Informador

Para el grueso de la población, el futbol es solo un deporte, y uno de los peores, porque enajena a sus seguidores. Los críticos apuntan que solo los cavernícolas pueden disfrutar de un negocio gigantesco que se aprovecha de once idiotas que corren detrás de un balón.

Pero para los apasionados del balón, los que han visto el peso social y anímico que el futbol tiene en sus aficionados, los que han llorado y sufrido y cantado y gritado por un equipo y una identidad que reconocen como suya; para ellos el futbol no es solo un juego, sino unos valores que se representan con orgullo.

Eso lo entendió Itzayana González, la portera del Club León Femenil, porque cuando chocó con Maria Fernanda Elizondo, delantera de los Tigres, se desentendió del balón y priorizó la salud de su compañera de profesión. María Fernanda yacía en el campo, Itzayana la quiso ayudar, y entonces Karen Luna aprovechó su distracción y disparó a portería.

Cuando entró el gol, Maria Fernanda se puso de pie y fue a festejar con el resto de sus compañeras. Su treta funcionó, había fingido una lesión, tal vez para pedir un penal o sacar una ventaja, y lo logró. Itzayana, por su parte, quiso hacer una buena acción, y lo triste es que tenía razón, porque eso era lo más importante.

Y no se trata de victimizar al León. Tigres no tenía la obligación de detener el juego para ver por su compañera (esa obligación era del árbitro), así que ellas solo aprovecharon las circunstancias. Tampoco tenían la obligación de dejarse anotar un gol para empatar el encuentro, y de hecho parece que esa opción ni siquiera la contemplaron. Lo que sí tenían era una oportunidad, la oportunidad de demostrar que los valores están por encima del resultado, que los goles no valen nada si no hay integridad detrás de ellos, y que el deporte no se mide por partidos ganados, sino por entrega y lucha y justicia.

Hoy, después de la vorágine que debió de haber pasado por su cabeza, Itzayana publicó un comunicado: “Que nuestro ejemplo como futbolistas sirva también para reflejar valores deportivos”, dijo, y con esas palabras puso a todo el pueblo verdiblanco a sus pies.

Seguramente, si su equipo hubiera derrotado a los Tigres en el “Volcán”, la noticia hubiera pasado desapercibida, pero su acción en el gol se ha convertido en una bandera para el equipo esmeralda.

Hoy, el fanático de la Fiera está más orgulloso de Itzayana de lo que hubiera estado por cualquier resultado, porque ella demostró que entiende que el futbol, más que los goles, es el pueblo que representas en tu escudo y tus colores; ella entiende que León es trabajo, compañerismo, humildad y fe, y eso fue justamente lo que demostró en el campo.

Así lo ve también el presidente, Jesús Martínez Murguía, que elogió el comunicado y le refrendó todo su apoyo.

Así lo entiende todo el plantel femenil, que no solo se tragó la derrota contra Tigres por esta injusticia, sino que también el partido anterior ante Pumas lo perdieron con dos goles anulados, uno por un fuera de lugar inexistente, y prefirieron callar que hacer más polémica.

Así lo entiende también el Club León varonil, que se solidarizó con Veracruz y detuvo un minuto su partido, porque querían ser un vehículo de respeto y empatía.

Por eso, al final de la semana, los Tigres, tanto el varonil como el femenil, tendrán seis puntos manchados, sucios, que les podrán traer muchas cosas menos dignidad.

Y al contrario, el Club León tendrá a a sus aficionados hinchados de orgullo, porque ahora saben que su identidad y la historia de toda la ciudad, su ciudad, está bien representada en el campo de juego.

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