El clásico que tiró 'La Martinica'

13 Jul, 2020
leon curtidores
Solera Leonesa

El Club León ha sido a lo largo de sus 75 años de historia uno de los equipos más importantes de la primera división mexicana, y como tal ha cosechado intensas rivalidades con otros conjuntos tradicionales del balompié nacional, como el Atlante, el Zacatepec o las Chivas del Guadalajara.

Sin embargo, el León también protagonizó clásicos pasionales y desaforados con los rivales de su misma ciudad, en primera instancia con el San Sebastián, pero después con uno de sus más grandes némesis: la Unión de Curtidores.

El cuadro curtidor irrumpió en la primera división a mediados de los setentas, luego de que la Federación Mexicana de Futbol (FMF) los invitara a competir en el máximo circuito para la temporada 1974-75, y desde entonces dejaron en claro que a pesar de ser su vecino, el Club León no era nada más que su enemigo.


Foto flickr.com/daviddg

Pues esa rivalidad deportiva se volvió tan intensa que uno de sus clásicos provocó daños en el estadio la Martinica, y obligó a modernizar y reforzar su estructura para evitar una tragedia.

Esta historia la cuenta Luis Alfonso Mier, administrador de la página de nostalgia Solera Leonesa en Facebook y fiel aficionado esmeralda, que estuvo presente ese día en las tribunas de la Martinica, y que aún recuerda el naciente antagonismo entre los dos equipos leoneses.

“Ese partido fue el quinto clásico ya estando el Unión de Curtidores en la primera división. El antecedente inmediato fue en la temporada anterior, cuando el Curtidores fue invitado por la FMF a formar parte de la primera división, y por consecuencia se enfrentaron en temporada regular. En el primer juego, que es mítico y que tuve la suerte de estar ahí en el estadio León, empataron 4 – 4, y a partir de ese partido, se polarizaron mucho las aficiones”.


Foto Solera Leonesa

Inclusive, en la primera temporada de los Curtidores en la primera división, el equipo no solo se clasificó a la liguilla junto al León, sino que ellos fueron en parte responsables de que los verdes no consiguieran el título.

“En la temporada 74-75 los dos equipos calificaron a la liguilla. Fue una liguilla de cuatro equipos, León, Toluca, Curtidores y Cruz Azul, a ganarse por puntos: jugaron entre ellos a visita recíproca, y el que hiciera más puntos era campeón. En la primer serie les tocó enfrentarse al León y al Curtidores. El primero de esos partidos se jugó un jueves por la tarde y lo ganó el Curtidores por 1 – 0. Fue un partido de mucho nervio, mucha bronca. Hubo un pleito descomunal por una entrada muy fuerte de Batocletti a José Luis Lugo y todos los del Curtidores se le dejaron ir a Batocleti. Terminaron expulsando a Batocletti, a Carlos Gómez y poquito después expulsaron a Pio Tabaré de Curtidores”.

El resentimiento entre ambos clubes era intenso, y don Antonio Carbajal, técnico de Curtidores que hacía no mucho tiempo había dirigido a la Fiera, aprovechó esa victoria curtidora para sacarse un rencor que tenía guardado.

“Cuando termina el juego, don Antonio Carbajal, que era el técnico de Curtidores, sale de su banca, va y se dirige al palco del León, y les hace la famosa 'Roqueseñal'. Eso enardeció a mucha gente, no solo a la directiva, sino a muchos aficionados que lo vimos. ¿Por qué? Porque don Antonio había salido del León unos años antes y había quedado mal con algunas personalidades del León, entonces le dio mucho gusto ganar el partido y fue y los saludó de franca manera”.

Eso ocurrió en el primer duelo de la liguilla, y la vuelta no fue muy diferente. El León no pudo vencer a la defensiva curtidora, y el encuentro terminó empatado a ceros. Al final, los puntos que el León dejó ir frente a su vecino le costaron el campeonato, que finalmente consiguió el Toluca.

Estos factores acrecentaron la rivalidad entre los equipos de la ciudad zapatera, misma que fue atestiguada de primera mano por Luis Alfonso.

“Estos detalles comenzaron a marcar esa animadversión entre los hinchas de Curtidores y los del León. Sí había mucha competencia, mucha rivalidad, mucho encono, incluso a mí me tocó ver varios pleitos en la calle por eso, entre aficionados del Curtidores y el León, y casi en cada partido había pleitos en las gradas, casi siempre expulsaban por lo menos a un jugador o a varios de los dos equipos, entonces la rivalidad sí se marcó inmediatamente”.

De hecho, una de las primeras consecuencias de esa rivalidad fue que el León se negó a seguirle prestando el estadio Nou Camp al Curtidores, por lo que para la siguiente temporada, la 1975-76, tuvieron que regresar a su verdadero hogar: el estadio de la Martinica.


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“En esa liguilla el Curtidores obviamente no tenía ninguna obligación de dejarse ganar, pero la directiva del León sí se lo tomó a mal que les ganaron un partido y el otro no lo pudieron ganar tampoco, y les dieron una patada en el trasero para que ya no jugaran en el Nou Camp. Esa primera temporada de Curtidores la jugaron en el Nou Camp como su estadio local, no en la Martinica; ellos se van a la Martinica en la temporada 75-76”.

Fue así como el cuatro de enero de 1976, la Martinica recibió el primer clásico de primera división entre el Unión de Curtidores y el Club León.

“El partido fue un domingo cuatro de enero, estábamos muy cerca del aniversario de la fundación de la ciudad, que es el 20 de enero, y por eso el León traía la leyenda en su playera de León 400, porque era el aniversario 400 de la ciudad, había muchos festejos, y los dos equipos otra vez estaban en los primeros planos. Ese partido fue de la jornada 10 de la temporada 1975-76, y el León estaba muy fuerte, quizás más fuerte que la temporada anterior, y Curtidores mantuvo su base y también estaba otra vez compitiendo, de hecho volverían a clasificar a la liguilla los dos equipos”.

Pero al final el recinto se quedó corto para un encuentro de tanta expectativa. Luego de la liguilla en la que la “Franja Curtidora” le quitó el campeonato al León, este sería el primer partido entre ambos, por lo que los sentimientos estaban a flor de piel, lo que provocó un lleno total y un sobrecupo que tendría consecuencias importantes.


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“La venta del boletaje fue una cosa salvaje. De hecho se quejaron muchos, y con justa razón, de que como era posible que hubieran vendido más boletos de lo que la Martinica podía registrar, y eso fue evidente. La gente se dejó llegar a la Martinica. Se veía que había muchísima gente afuera antes del partido. Cuando nosotros entramos todavía no estaba totalmente ocupada la gradería, pero poco a poco se veía como se iba poblando hasta que llegó un momento en el que había muchísima gente en los pasillos, en las escaleras”.

La situación se tornó peligrosa, y fue entonces cuando el árbitro central y el comisario de la FMF tomaron la decisión de abrir las puertas de la cancha y permitir que los aficionados entraran al campo de juego.

“Entonces salieron los dos equipos, se tomaron las fotos, y cuando el árbitro, que era Jorge Narváez, estaba por iniciar el partido, volteó a ver a las gradas y se dejó venir hacia el inspector de seguridad. Algo platicaron, y voltearon al palco donde estaban los directivos del Curtidores. Baja uno de ellos a la cancha, platicó con el árbitro y el inspector, y discutieron que pudiesen abrir las puertas del enmallado de la cancha. Abrieron las puertas, y por el sonido local informaron que se iba a permitir que las personas que no tenían butaca entraran y se sentaran en el perímetro de la cancha, con la condición de que respetaran y no invadieran el terreno de juego”.


Foto Oribe Maciel

Los fanáticos leoneses acataron la medida y presenciaron el espectáculo que les brindaron sus dos equipos. El encuentro lo ganó el León por 3 – 1 con todo y el primer gol de Alberto Jorge en México, además de tantos de Rafael “Chepe” Chávez y Walter Mantegazza. Por Curtidores descontó Hugo Dávila de penal, además de que Carlos Gómez y Arturo Razo fueron expulsados.

“Ni siquiera en el medio tiempo se metió la gente a la cancha, todos obedecieron, todos se quedaron sentados observando el partido. Fue algo digno de mencionarse porque la gente sí respetó, y hasta que no acabó el partido entonces sí ya se metieron a felicitar a los del León, que ganaron el partido”.

A pesar de lo peculiar de la escena, con los aficionados sentados alrededor de la cancha, este fue el primer aviso de que la estructura de la Martinica era frágil, y que había que tomar medidas para evitar una tragedia mayor.

“El sobrecupo fracturó un poco la instalación de la grada que a su espalda tenía a la Prolongación Calzada. Esa grada resintió mucho tanto peso. (…) Entonces ya les empezó a llamar la atención a las autoridades de que el estadio podía tener algún accidente. En ese momento pasó inadvertido para todos, pero efectivamente poco después comenzaron a sacar notas en los periódicos de que la Martinica necesitaba algún tipo de refuerzo, y que una entrada como la que se había registrado en ese partido dejó ver que para evitar un accidente era mejor remozar el estadio”.


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Sin embargo, la directiva cuerera tomó el asunto con ligereza hasta que recibieron a las Chivas el cuatro de julio de 1976, en la jornada 36; cuando la situación se repitió y ahora sí el partido se tuvo que suspender por invasión a la cancha.

“Cuando viene el Guadalajara, se volvió a dar la situación del sobrecupo, y yo creo que ahí las autoridades y la gente del Unión se dieron cuenta de que esas gradas ya no iban a resistir mucho. Me acuerdo que incluso la gente de Presidencia Municipal en ese entonces le prohibió a Curtidores jugar para evitar una tragedia, por lo que la gente de Curtidores le solicitó a la Federación que intervinieran y le pidieran al Club León que les dejaran otra vez jugar como local en el estadio León, por lo menos el tiempo que tardaran en remozar la Martinica. Por eso Curtidores regresa al estadio León a partir de la temporada 76-77, e incluso sus partidos de la liguilla de la temporada 75-76 ya no se jugaron en la Martinica, sino en el estadio León”.


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Luego de los trabajos de remodelación, la Martinica volvió a abrir sus puertas y recibió nuevamente a la Unión de Curtidores, que terminaría por adoptar ese campo como su única y verdadera casa hasta que finalmente fue demolido a mediados del 2017.

“Una vez que reacondicionaron y dejaron más presentable y más reforzado el pequeño estadio de la Martinica, sirvió para ser el referente de la afición del Curtidores. En ese tiempo, la gente que realmente su corazón lo tenía con el Unión de Curtidores, para ellos era la Martinica, la Martinica o la Martinica. El que lo hayan arreglado sirvió para que los aficionados del Curtidores se identificaran y tuvieran ahí su pequeño templo del futbol. Ellos adoraron el estadio mientras lo tuvieron”.

* Sí disfrutaste de esta historia, te recomendamos seguir la página Solera Leonesa en Facebook, administrada por Luis Alfonso Mier, y que se dedica a recuperar pasajes de la historia del Club León y el deporte en la ciudad.

* Agradecimiento especial al Archivo Histórico Municipal de León por las facilidades brindadas para la realización de este reportaje.

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