Del cielo al infierno: la historia de José Luis Salgado

19 Sep, 2019
jose luis salgado
Vavel

Este sábado, el Club León visitará al Necaxa en Aguascalientes, y en la banca de los Rayos estará sentado un viejo conocido de la afición esmeralda, José Luis Salgado, que hoy ejerce como auxiliar técnico de Guillermo Vázquez en el proyecto necaxista.

Pero hace casi diez años, Salgado vivía una aventura increíble con el Club León, en la que estuvo a punto de llevar al cuadro esmeralda al ansiado ascenso, pero que al final terminó abruptamente con un despido injustificado que repercutiría negativamente en el futuro inmediato del equipo.

La historia comienza en el torneo Apertura 2009. El Club León había apostado por Salvador “Chava” Reyes para buscar el ascenso, pero su proyecto no prosperó, y para la jornada 13 es finalmente despedido. Para sustituirlo sonaron nombres como los de Fernando “Sheriff” Quirarte, Carlos De Los Cobos, Rubén Omar Romano, Manuel Negrete, Alfredo Tena, Carlos Turrubiates, Ricardo Rayas o Carlos Bracamontes, pero al final el que llegó fue Gastón Obledo, quien no podía dirigir en cancha debido a que había trabajado en ese mismo torneo con los Guerreros de Hermosillo, y por lo que Benedicto “Venadito” Bravo apareció en el banquillo en los últimos tres encuentros de la temporada.

Tras finalizar el campeonato y con el equipo fuera de la liguilla, los hermanos Batarse, entonces dueños de la franquicia esmeralda, deciden dar un golpe de timón, destituyen a Gastón Obledo y apuestan por José Luis Salgado, hasta entonces entrenador de Pumas Morelos, y que volvería así al Bajío, donde ya había jugado en el Verano 2001, el torneo de la salvación frente al Atlante.

Con Salgado, se formaría un plantel poderoso, liderado en ofensiva por Luis Alberto “Chuleta” Orozco y Carlos Casartelli, y rodeado por elementos como el uruguayo Mateo Figoli, el paraguayo Denis Caniza, los mexicanos Julio Ceja, Alex Corona, Luis Nieves, o el joven refuerzo para la defensa central, el recién llegado Ignacio González.

Este grupo, repleto de calidad y entrega, dominó tiránicamente el Bicentenario 2010. El equipo ganaría diez encuentros, empataría cuatro, y solo caería en dos ocasiones, frente a Necaxa y Veracruz. Los verdes terminaron la fase regular como superlíderes con 34 puntos, y como las mejores defensiva y ofensiva de todo el torneo. Además, Casartelli se llevaría el título de goleo individual con 11 tantos, seguido por el “Chuleta” Orozco, que marcó en siete ocasiones.

Para ese punto, no se veía quien pudiera detener al bólido verdiblanco que había arrasado la Liga de Ascenso, y debido al liderato, la Fiera se clasificaba directamente a las semifinales. El rival fue La Piedad, y la Fiera los destrozó con un global de 7 – 0 para meterse a la final frente al Necaxa, el campeón del torneo anterior.

Y justo en ese momento, con el León en el pico de su rendimiento y con toda la ciudad volcada por el ascenso, ahí se desplomó todo.

El miércoles cinco de mayo de 2010, la poderosa Fiera de José Luis Salgado cayó por 3 – 0 en la final de ida ante Necaxa, en un encuentro rocoso que se definió por los goles de los exjugadores esmeraldas Paulo César “Tilón” Chávez y Mauricio Romero, y uno más de Juan Carlos “More” Mosqueda. Y por si fuera poco, los verdes sufrirían las expulsiones de Alex Corona y Mateo Figoli, ambos jugadores claves en el esquema verdiblanco.

De cualquier modo, la ilusión no había muerto y había esperanzas de lograr la remontada en casa, además de que la directiva apeló la expulsión de Alex Corona y el castigo le fue levantado.

Fue así como el sábado ocho de mayo se jugó la final de vuelta en el Nou Camp, pero el guión no cambiaría. León marcaría el primero de la noche gracias a un penal convertido por Alex Corona, pero apenas unos minutos después, el “Chuleta” Orozco mete una mano inverosímil en el área y se pita penal para Necaxa, mismo que convierte Sebastián Maz. Después el León intentó reaccionar, pero a pesar del gol de Ismael Valadez, el tiempo ya no alcanzaría, y los verdes caían por un global de 4 – 2 en la consumación de un nuevo fracaso.

Desde ese momento, se partió la relación con Salgado. Luego de un mercado de verano donde la contratación más importante fue la de Jared Borgetti, el León inició lento el Apertura 2010, con una estrepitosa caída por 4 – 2 frente a Atlante UTN, y después con un empate a unos frente a La Piedad.

Y eso fue todo. Los Batarse decidieron que lo mejor era prescindir de José Luis Salgado, y sorpresivamente lo despidieron el martes 27 de julio de 2010, para presentar el día siguiente a Sergio Orduña, quien fracasaría rotundamente con la Fiera al perder los cuatro partidos que dirigió.

Así terminó la aventura de José Luis Salgado con el Club León, que pasó del cielo al infierno en apenas cuatro partidos, los dos de la final y los dos primeros del siguiente torneo, mismos que fueron suficientes para costarle su destitución.

Tras esta experiencia con el León, Salgado ya no volvería a asumir como entrenador principal de un equipo, y se ha desempeñado como auxiliar técnico, primero con Raúl Arias en Estudiantes Tecos, y después con Memo Vázquez en Cruz Azul, Pumas, Veracruz y Necaxa.

Ahora, casi diez años después, se reencuentra con el León, ambos en primera división y en disputa por los primeros lugares de la clasificación, pero ahora como parte de los Rayos del Necaxa, el mismo equipo que lo separó de la gloria en aquella semana de mayo del 2010.

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