Qué fácil es acostumbrarse

27 Sep, 2019
club leon 2019
Hugo Huerta

Nuestro amado equipo ha pasado por muchas épocas y momentos, muchos de ellos llenos de gloria y satisfacción, también por otros colmados de dolor, angustia y decepción. Hoy se vive una atmósfera de júbilo y de confianza, el equipo marcha en los primeros lugares de la tabla, se despliega un futbol bello, armónico y eficaz. Sin embargo, si algo se sabe en este hermoso deporte es que todo cambia y que el hecho de que nada sea una constante nos obliga a tener los ojos bien abiertos y permanecer en punta de pies listos para reaccionar.

Después de un trepidante triunfo en Aguascalientes, ante un Necaxa que, dicho sea de paso, siendo líder del torneo vendió cara la derrota con un futbol ordenado y de alta presión, desplegando velozmente sus armas y acortándonos los espacios, León nos ofreció un final apoteósico y lleno de emoción con goles de hermosa manufactura y con un Luis Montes que inspira, embellece y nos recuerda que el fútbol es inteligencia, arte y magia.

Enfrentamos a Atlas que en el papel representaba un rival de menor riesgo y en una noche de final inesperado, jugó con una estrategia de alta presión y de despliegue físico, que les permitió escapar de nuestra guarida con un punto que les da una sensación de logro y a nosotros nos dejó con ganas de más.

Hay voces que ante el menor enfrentamiento de expectativas contra la realidad, se permite ir a los extremos y convertir héroes en villanos con una facilidad sorprendente. En este caso, sin pretender justificar a nadie, es importante tener en cuenta que es una semana de alta exigencia,  en la que un fútbol intenso como el que practica León, pasa factura. En tan solo 7 días se habrán jugado tres partidos de liga y aunque nuestro plantel es uno de los mejor trabajados es esperable una baja en el ritmo vertiginoso de nuestro juego.

Es una realidad que ante este periodo de buen juego, como aficionados esperamos que siempre sea igual, que seamos superiores más allá de cualquier duda, pero es fundamental comprender que los rivales cuentan, que no hay enemigo pequeño y que nuestros jugadores son seres humanos, con enorme talento es verdad, pero humanos al fin. Es importante mantener la confianza, sin caer en los excesos, recordando las palabras de nuestro director técnico durante el torneo pasado: nuestro mayor rival somos nosotros mismos. Este equipo tiene madera para ser histórico, que sin duda ya lo es, doce victorias consecutivas lo avalan.

Mantengamos el apoyo, celebremos el momento, disfrutemos del juego que hoy por hoy León representa y sobre todo, no dejemos de alentar, que al final cuando todo haya terminado, será como siempre: nuestro amado equipo León.

 Escrito por: Mauricio Preciado Torres

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