Objetivo Mundial 2029: Todo empieza por comenzar de nuevo
El Club León no pudo comenzar el Apertura 2025 de peor manera. Ventas repentinas, refuerzos que llegaron tarde o que no llegaron, malos resultados e incluso la eliminación temprana de la Leagues Cup hicieron mella en una afición que, de por sí, venía muy golpeada anímicamente por la descalificación del Mundial de Clubes.
Así, y para sorpresa de pocos, este peligroso cóctel explotó muy pronto en la grada del Nou Camp, y con apenas cuatro jornadas disputadas, la atmósfera en el estadio se llenó de gritos, críticas, abucheos y el categórico “Fuera Berizzo” que sonó desafiante en todos los rincones del templo verdiblanco.
Pero en medio de este ambiente enrarecido, el mercado continuaba, y entre mexicanos que parecen tener potencial para relanzar sus carreras con el jersey esmeralda, y extranjeros que aterrizaron de la mejor manera poniendo goles y asistencias desde sus primeras apariciones, el plantel comenzó a tomar forma.
Es por esto que, tras la goleada a Querétaro, con el buen rendimiento de los recién llegados y todavía con dos plazas de no formado en México por ocupar, las sensaciones respecto a lo que podría ser esta temporada para el Club León comienzan a cambiar.
Pero pese a este repentino positivismo, la realidad es que toda la tragedia que fue el Mundial de Clubes 2025 para el Club León dejó una consecuencia grave e inesperada, pues puso un nuevo y único objetivo en la mente de cada uno de los seguidores de la Fiera: regresar a esa competencia.
Porque a pesar de que la polémica ya quedó atrás, la herida sigue abierta en el sentir de la afición leonesa, y hoy por hoy muchos fanáticos preferirían ganar primero una nueva Concachampions que los lleve de regreso al Mundial, que un nuevo campeonato de Liga MX.
Sin embargo, para lograr esa revancha primero se necesita un proyecto a largo plazo que aspire al menos a alcanzar una final de liga y después el título continental, aunque todavía faltaría el requisito más importante: la venta del equipo para evitar una nueva expulsión del certamen.
Ese es el problema: ¿cómo puede apostar el Club León por un proyecto ganador con objetivos planteados para el Mundial de Clubes de 2029 cuando pesa sobre la institución la sombra de la multipropiedad y la incertidumbre de una venta inminente?
Por lo pronto, los verdes comienzan de nuevo. Con plantel renovado y sin certeza sobre lo que pasará en los próximos meses, a los esmeraldas no les queda más que apelar al orgullo de futbolistas con hambre de revancha y gloria, y al empuje inagotable de su afición para sacar adelante los partidos y volver a competir ante los grandes presupuestos de la liga.
Porque no podemos engañarnos, León aspira a tomar el papel de caballo negro, ser un competidor inesperado pero aguerrido que intentará destronar al menos a cinco equipos claramente más poderosos económica y deportivamente que ellos.
Ese es el inicio del camino, y aunque pueda parecer poco ambicioso o desalentador, es a lo único a lo que puede aferrarse el Club León. Porque al final es eso o la intrascendencia.
