Honrando al culpable de mi amor

29 Nov, 2019
aficionado club leon
Club León

Hoy, desde este espacio, quiero compartirte un pequeño viaje muy personal hacia mis primeras memorias como aficionado verdiblanco, con el principal objetivo de recordar al culpable de que hoy sea aficionado al León y poder contagiarte al remitirme a mis nostálgicos recuerdos de niño, aromas, escenas nítidas y no tan nítidas.

Al finalizar de leer esta columna, o en su transcurso, dedícate a recordar a esa persona, a ese familiar, amigo o quien haya sido, que te platicó por primera vez del Club León, a quien te llevó de su mano al estadio o a quien te compró por primera vez, en algún puesto de uniformes, la playera más bella del futbol mexicano.

Tan lejano me parece el año 1992 que me cuesta recordar algunos detalles de aquella final y sus festejos. Mi padre y mi hermano mayor regresaron del estadio con la euforia de aquel brillante equipo que logró bordar la quinta estrella en nuestro escudo. Yo, con 5 años de edad esperé con mi madre en casa, tal vez porque mi padre no quería ‘cargar’ con dos niños para el evento, o quizá se ahorró los centavos.

Aquella tarde, un pequeño foco de mi temprana edad, se encendió. ¿A dónde había ido mi padre y mi hermano? ¿Dónde está eso de ‘El Estadio’? ¿Qué significa ‘quedó campeón’?, no lo hubiera entendido hasta que llegó la temporada 92-93.

Igual de lejano me sigue sonando el año 1992, pero mi recuerdo de la primera vez que pisé el ‘Nou Camp’ es tan nítido como mis recuerdos de la semana pasada. Espero vayas conmigo imaginando aquella primera vez, yo lo recuerdo como un golpe brutal de información visual, es otro mundo, algo inimaginable, ¿Qué es esto? ¿Qué es aquello?... “Hijo, ahí va el gol…”… “Tita, Tita!!”” “GOOOOOOLLLL”…

Con el pasar de los años, entendí más y más cosas de las idas al estadio, de mis peticiones a mi padre para que me comprara la gorra, la playera, la bandera. Él, quizá, sin saberlo, o sin quererlo, me había inculcado el amor al futbol del Club León. No me explico como me dio permiso a los 8 o 9 años de edad, de gritar cuanta grosería quisiera pero únicamente en el estadio, donde se tiene que apoyar, se tiene que sentir la presencia del aficionado al club.

De la mano de mi padre fui muchas temporadas al estadio, mi hermano mayor y yo. Él me inculcó con explicaciones futboleras, con playeras que me hubiera gustado guardar, y con balones que terminaron ‘ponchados’ o perdidos, el amor tremendo que tengo hoy en día hacia los ‘panzas verdes’.

Aquella final de 1997 fue la última vez que mi padre acudió al ‘Nou Camp’ con nosotros, sus hijos, juró no volver, quizá no tanto por la tristeza de la derrota, sino porque se sintió expuesto a la impotencia que la gente mostró y expresó de formas no deseadas. Sin embargo para él me quedan en muchos rubros palabras de gratitud, él me enseñó este espectáculo llamado Club León, y, la manera de pagárselo, es llevando a mi sobrino, a mi hijo al estadio, tal cual él lo hizo por muchos años, que sientan los valores del deporte; que las idas al estadio se tornen muy familiares como cuando íbamos nosotros, que griten, que nos pidan playeras, que tengan balones y gorras. De nosotros depende enseñarle a las nuevas generaciones, qué es amar al Club León.

Te invito a que, si aquel aficionado que te contagió, aún está presente en tu vida, le agradezcas, lo invites este fin de semana a ver la vuelta de los cuartos de final, que le compres una playera o una gorra, que le regales cualquier cosa con los colores más bonitos, si ya lo has hecho, repítelo, nunca sobra de aficionado a aficionado.

Yo estoy a punto de hacerlo; en esta liguilla y después de 22 años, mi padre juró y firmó en un papel, volver al glorioso (a su Nou Camp) junto con mi hermano mayor, me emociona como aquellas tardes de la época de los 90’s, quiero recordar y honrar, todo lo que él nos enseñó. Amar al Club León.

Gracias papá, felices 60 años.

 Escrito por: Rodrigo Valadez Novoa
 Desde León Guanajuato la vida se ve mucho mejor.
 
@roy_vnovoa

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