El club somos todos

12 Jul, 2019
Foto Especial

El asunto es si se trata de discriminación o es por negocio. Cuando se hace un análisis de un club de fútbol, se deben de cuestionar todos los aspectos para tener la imagen completa. Incluyendo los salarios de su equipo femenil.

En el Club León ese es un tema que vuelve a la luz después de que ocho de sus principales jugadoras, incluyendo a la que fuera su capitán, Michelle González, y una de sus máximos referentes como es el caso de Leticia Vázquez, dejaran al equipo para buscar un mejor salario.

No es un secreto, y si lo era, fue uno muy comentado; la fiera paga a su plantilla femenil entre 2 mil 500 pesos y 5 mil pesos al mes. Nada se compara con los 800 mil pesos que gana a la quincena Joel Campbell…

En México, un futbolista hombre gana en promedio noventa y seis veces más que una mujer, y en caso de que sea una figura –extranjero- llega a aumentar la brecha hasta 225 más en comparación.

Pero el fútbol no deja de ser un negocio y todo se mueve por el consumismo de un producto. Hace pocos días, Megan Rapinoe dio un golpe tan fuerte en la mesa, que hasta Donald Trump se espantó.

La capitana de la selección femenil de los Estados Unidos ganó todo en el Mundial Femenil de Francia 2019, esta es la cronología de los hechos: antes de que comience el torneo mundial, Megan y otras seleccionadas demandan ante una corte federal a su federación para exigir un pago igualitario al de la selección varonil, que ni de chiste, cuenta con el mismo palmarés.

En plena competencia le escribe un tuit a Trump y le dice que no piensa “ir a la puta Casa Blanca”. El presidente norteamericano responde y le dice que primero “gane y luego hablamos”, bueno, pues la jugadora no solo ganó el campeonato, sino también el Balón de Oro a la mejor futbolista y la Bota de Oro como goleadora del torneo.

Además, fueron la final más vista en territorio estadounidense con 14.3 millones de televidentes, en comparación con Rusia 2018 que llegó a los 11.4 millones. La resolución de la demanda se sabrá en las próximas semanas.

Sin embargo, la petición a un pago igualitario se propagó por el mundo entero. Por ejemplo, la FIFA ya anunció un aumento en los premios para la siguiente edición y no es para menos; Francia se llevó un premio de 400 millones de dólares en Rusia 2018, y las americanas recibieron 30 millones.

Pero aquí se llega al punto donde es difícil distinguir entre discriminación y mercado. Si bien los anuncios publicitarios en el Mundial Femenil, se llegaron a vender hasta en 116 mil euros por 30 segundos de televisión, en el mundial varonil hubo empresas que pagaron hasta 14 millones de dólares por unos cuantos minutos.

Los costos de la publicidad obedecen a la audiencia que los productos serán expuestos, y este mundial de las mujeres fue uno de los más vistos en su historia, en una suma total del torneo hasta las semifinales, la FIFA ya reportaba 850 millones de televidentes.

Solo que la pura final varonil entre Francia y Croacia del 2018, fue vista por 516.6 millones de fanáticos en el mundo.

Ahora, queda claro que esto obedece a un mercado y por consecuente es un negocio, pero un club profesional e importante, como ellos mismos se dicen ser, no puede permitir que su representación en la Liga Mx Femenil tengan salarios tan deprimentes.

No se puede comparar entre varonil y femenil porque tienen esencia distinta, es un mismo deporte jugado de diferente manera, pero de eso, a que las jugadoras tengan que pagar incluso su propia dieta que les recomiendan los doctores del equipo, no es de un equipo grande, de uno que se diga de respeto.

Es claro que, por el momento no ganarán el millón de dólares al año como lo hace el costarricense, pero si se pueden ir dando pasos para que sea un salario más digno para un profesional, de ir acortando la distancia entre unos y otros.

Un buen comienzo sería que el Club León diera a conocer las cifras exactas de salarios, publicidad, transmisión, y venta de mercancía durante los partidos del equipo femenil. Así se podrá saber si esto es un caso de discriminación, o de negocio. La muerte y los impuestos.

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